Cumpleaños y alumbramiento

Cuando pienso en mi hijo vienen muchos recuerdos a mi mente, el primero es cuando me enteré que estaba embarazada, me sentí la mujer más bendecida del mundo por tener el privilegio de sentirlo crecer y desarrollarse dentro de mi. La ilusión de imaginar su carita y personalidad son tantas cosas que me pasaron por mi mente y corazón.

Fueron 40 semanas de soñar e imaginar a esa pequeña personita que poco a poco fue adueñandose de mi cuerpo y corazón.

Yo pensaba en el embarazo como algo sublime casi celestial pero la verdad fue dificil.

El primer semestre pase casi sin comer y esas nauseas matutinas tan desagradables, acompañadas de una desquisiada aprensión al solo persivir el aroma del pan de trigo.

El segundo trimestre comence a ver mi barriguita de embarazada y no paraba de mirarme al espejo de la felicidad, aunque eso contrastaba con el dolor lumbar exacerbado por la gestación que en ocasiones no me dejaba ni caminar y esa sensación de llenura acompañada de quemazón en la boca del estomágo que fue inseparable hasta el final del embarazo.

El tercer trimestre fue lo mejor comencé a sentir con intensidad sus pataditas y a conocer sus gustos tanto así que un día estaba disfrutando de un helado de cereza con almendras y mi bebe comenzó a saltar dentro de mi de la emoción. Mi felicidad era tan grande por solo sentirlo moverse que dejaba en segundo plano ese dolor de espalda que fue empeorando, las noches sin dormir y el dolor continuo en la boca del estómago.

Los días anteriores a mi alumbramiento comencé a sentir contracciones, las mismas que fueron aumentando de intensidad y que en ocasiones me preocupaban; debido a que ser médico me dio mucha información sobre problemas en el embarazo y parto. En ese momento volvi a visualizar mi rotación de ginecoobstetricia y todos los partos que atendí, al principio tuve mucho miedo pero cuando llegue al hospital deposité mi confianza en el personal médico que estuvo de turno, pase casi 12 horas de labor en las cuales me inducieron y yo solicité la epidural porque siempre miré en los partos que atendí, que las mujeres sentían morirse del dolor cuando su bebé coronaba y estaba a punto de salir, nose si fui cobarde pero aproveche que me ofrecian la anestesia epidural, no me arrepiento me dio tranquilidad y confianza.

Mi parto fue normal y me encantó que mi esposo me ayudo a dar luz y fue participe del nacimiento de nuestro hijo y no tan solo un mero espectador (esto deberíamos replicar en los hospitales).

El momento que vi a mi bebe por primera vez no lo podía creer fue una sobrecarga de emociones, cansancio, dolor, etc. El llego a cambiar mi vida y darme nuevas prioridades, solo puedo decir que mi corazón y mente se llenaron de un amor incondicional sin reservas y con ello nuevas responsabilidades.

Si puedo definir a mi hijo con una palabra esa es AMOR porque el no necesita hacer nada para que su papi y mami lo amen infinitamente.

Feliz cumpleaños Gabrielito ahora eres un explorador que tiene el arte del asombramiento en cada pequeña cosa que ves y la inquietud para descubrir como funciona el mundo.

 

Author: Paty

Soy medico, estudiante internacional en USA, madre, esposa, trabajadora y los últimos cuatro años he aprendido que puedo ser lo que sea.

One thought on “Cumpleaños y alumbramiento”

  1. Ser Mamita es un trabajo incansable, gracias por todas tus recomendaciones, las Mamitas somos doctoras, chefs, constructoras y todas las especialidades que puedan existir, gracias por compartir tus conocimientos.

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